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29 de marzo de 2012


No se estremecía cuando el sol quemaba sus pupilas, no se lograba impacientar ante la larga espera, no se podría realmente consentir en formarse a otro nivel o ni siquiera interpretar los murmullos a su alrededor.
Sus labios resecos estaban. No, no era que fuera la conversación que le hubieran secado los labios, era la falta de su consentimiento en interacción que se los había secado. Parecía piedra mal formada o incluso un barro maltratado o quizá era al revés. Una piedra maltratada de quien nadie podía tomar consuelo, un barro mal formado que no se le podía increpar a ningún experto. 
Era de agradecer que esos mismos labios por su parte querían abrirse y agradecer lo vacío que estaba el lugar en donde sentada estaba. 
Le hacía falta el vacío. El vacío que le daba paz le recordaba lo que ella misma se había propuesto.  Y el vació que se reflejaba en el "más allá del balcón". Ese vacio que se traducía en cuatro palabras, que se transcribía en la nada.
La nada era lo que realmente podía poseer, la nada era su misma persona. Decidió abrazar a la nada, se preguntaba si la nada también le abrazaría pues eso sería reconfortante. La nada no poseía nada: no poseía alegría pero tampoco posería dolor, no poseía compañia pero tampoco poseía la soledad. 
Era perfecta, era lo que quería ser. Perfecta como la nada.La abrazó, se agarró a ella, se perdió en ella, se mofó de ella, jugó con ella, sería guiada por ella. La besó y deseo dejar morir su existencia humana.

Esa existencia humana que le ataba a la silla en donde se encontraba, la existencia humana que le hacía darse cuenta que sus labios estaban resecos, la existencia humana que no le permitía evaporarse, la existencia humana que le repetía que debía interactuar con personas, la existencia humana que le daba relaciones con otras personas y le hacían sufrir.

Oh sí, la nada no le haría sufrir como esos crueles doctores qué sólo le llamaban "loca", sin fijarse que no estaba loca. Simplemente estaba llena de huecos en su todo su cuerpo, huecos pudriéndose y llenándose de polvo. Ellos decían que no los veían. 

¡Ellos eran los locos por no ver los huecos! Por no ver que necesitaba agua, por no ver que necesitaba urgentemente lanzarse de ese balcón para alcanzarla a la bella dama que le proporcionaría todo, a esa nada que se balanceaba invitándola a ser libre. 



Mirando el Retablo de San Jorge, 

Aururu

12 de marzo de 2012

Sin Azúcar por hoy.

Las manos le dolían. Sus dedos reclamaban poder moverse con libertad, entumidos no podían ni siquiera manifestarse. Uno de sus ojos sangraba, su hombro contrapuesto le dolía, y la comisura de sus labios formaban un gesto que no se podía decifrar. 


Y comenzó a reír esquizofrénicamente, dejando pequeñas humaredas de humo con su risa al contacto con el ambiente que le rodeba. Siguió riendo, leyendo y riendo sin sentido. Leía, leía breves líneas seguramente sin sentido, sin sintáxis, sin una pizca de ajo dentro de la preparación. 


No importaba que no tuviera sentido. No influenciaba que ella mismo no tuviera cordura por breves momentos. Sus manos le seguían doliendo, su teléfono vibró. 


Lástima que no era una llamada diciéndole "Siete días", hubiera sido extraordinariamente terrorìfico y hubiera dispersado su mente para tratar de romper las circunferencias que tenía por ideas. El teléfono había vibrado anunciándole el paso de algunos minutos. Seguramente su café estaría listo. 


Se levantó. Se predispuso a caminar. Pero sus pensamientos le hicieron caer en picada. Agarró todo a su paso, lo destruyó, lo desgarró, lo aruñó, lo rompió, lo lamió, lo mordió. Desató el caos con todas las cosas que se presenatban en su camino: espejos, libros, pan, chocolate, hojas, esferos, sillas, alfombras. 


El caos la llevó a hiperventilar salvajemente, le hizo observar distintios colores por momentos, le hizo caer y golpearse. El golpe la hizo reaccionar, le hizo que vuelva a la razón


Su café ya estaba listo, sus manos se sintieron extasiadas al tocar la superficie de la taza caliente que amortiguaba su dolor. Se sentó de nuevo, no puso azúcar; hoy no era necesaria. 


Bebió el primer sorbó y calmadamente recordó lo que en un pasado de 10 minutos le hizo perder su compostura habitual, no era todas las palabras que había leído, solo lo eran dos: 


Un experimento.

"Ándate a la puta que te parió" se dijo en su mente. Se apresuró a beber su café que se enfriaba. Que su café se helara, en ese instante se traducía en "crimen de estado". 



Tiene  mucho sentido para mí y ¿para ustedes?, 


Aururu




Editado: Hola, soy una de las que tiene la contraseña para este blog. Lo anteriormente expuesto además de no tener pies ni cabeza, no tiene aunque sea un poco de orégano para que, según se me solía decir, se pueda digerir. Da igual, si quieren pueden tragarlo, de otra manera por favor escúpanlo si lo consideran más saludable. Muchos saludos. 


Editado 2: Nyan, nyan, nyan. He utilizado este espacio para lo que era originalmente. nyan, nyan~ 

28 de febrero de 2012

Salvado~

Encontrarás una pequeña nota al final de esto, 
Para todos. 

Supongo que de alguna manera soy demasiado cobarde para hacerlo. Tengo la navaja en mis manos, un tarro lleno de aspirinas en el botiquín, vivo en el 6 piso, y mi habitación tiene una hermosa vista de balcón.

Pero mi cobardía ganaba más. El inevitable vómito que sé que vendría tras ver la sangre de  la herida de cualquier parte de mi cuerpo provocada por la navaja, me causaba tal repulsión que desistía de la idea. Supongo que esa repulsión fue lo que provocó lo que estaba viviendo.

Provocó que se dieran cuenta que los rumores eran ciertos, o quizá fue lo que provocó que la balanza ya tenía mucho aportado, definitivamente se inclinara hacia la verdad. Una verdad que aunque  nunca negué, no quería que fuera descubierta;  no tan pronto, no tan súbitamente y, más aún, no cuando ni siquiera yo estaba complemente seguro.

Todas las acusaciones, la mayoría de burlas, el sin número de golpes, mi irremediable silencio.
No es fácil soportar esta clase de cosas. No es fácil tratar de sobrellevarlo sin pronunciar una palabra al respecto. No es fácil saber que si hablaba nadie me escucharía, nadie me defendería, nadie daría un peso por mi bienestar.

“Problemas de adolescentes” solían susurra aquellos adultos que se apartaban de mi camino mientras caminaba por el pasillo sabiendo que en la próxima esquina me esperaban un grupo de chicos, y no precisamente para hablar.

Dolía demasiado. Quemaba por dentro, necrosaba por afuera.

La muerte, tras muchas deliberaciones, es la solución.

Recordaba lo que mi madre me decía durante las meriendas viendo casos de suicidio en la televisión: “Los suicidas son  la gente más noble, mas valiente. El hecho de quitarse la vida es un acto que requiere valentía, porque nadie sabe qué hay después de morir”.

Por última vez decidí aplastar una tecla de mi ordenador, para ver lo que por un tiempo me mantuvo vivo, lo que por cierto tiempo me mantuvo a salvo del mundo en el cual no quería ni siquiera presenciar. Ahí estaba pues, dentro de la internet, dentro de varias pestañas, redes sociales, páginas desconocidas, miles de personas posteando, y para mí lo que era un lugar a salvo se convirtió en otra tortura cuando ellos me encontraron ahí.

El mal sueño se convirtió en pesadilla. Y la pesadilla de la que quería escapar se volvió en una macabra insoportable realidad.

Comencé a llorar.

Y en medio de mi llanto recordaba los casi gritos de mi padre cuando era niño, que  me decía: “Los hombres no lloran mijo, macho. ¡Carajo! ¡Qué los hombres no lloran! ¡Mi hijo no llora porque es bien macho!”

Sí, padre los hombres no lloran. Se supone que tú hijo no debe llorar. Pero si tu hijo no fuera ese macho que tú crees, si tu hijo no fuera el casanova que tu corazón desea, si tu hijo fuera gay, ¿aún lo seguirías considerando tu hijo? ¿Aún siquiera seguiría siendo una persona para ti?

Paré de llorar. Si me asustaba la sangre, la opción del contenido del botiquín estaba aún disponible, pero era una opción inestable. No tenía la seguridad de acertar con mi cometido. Y fallar ya no era una opción, ya no lo era. No lo soportaba más, todos mis esfuerzos se habían agotado. La mayoría de religiones me apedrearían, la sociedad me comería con la mirada, mis compañeros ya habían cambiado el blanco color de mi piel a uno con manchas de colores que iban del negro, verde al rojo, morado, lila; mis maestros acallaban mis sordos gritos de auxilio, mis padres seguramente negarían mi existencia.

Lloraba de nuevo, lloraba de nuevo.

El teléfono sonó, mi cuerpo vibró ante el inesperado sonido. Mis padres no se encontraban en casa como era obvio. El teléfono volvió a sonar y mi cuerpo de nuevo vibró con él. Desde hace tiempo evitaba contestar llamadas, era un mecanismo de autoprotección después de todo. Luego de que la llamada acabara seguramente tendría que ir a borrar el obsceno mensaje que dejaban en la contestadora para mí lleno de insultos y condenas contra mí.
Pero después de una última vibración que se produjo con el último sonar del aparato, la voz que sonó y el mensaje dejado pasmó mis sentidos.

“Emh…. ¡Hola!... Probablemente no reconozcas mi voz – añada risa nerviosa - pero debía cumplir la promesa que te hice ayer, de llamarte. No olvides que el rol empieza hoy y tú eres de los principales – añada pequeñas risas picaronas-. Recuerda que no estas solo Chris, ayer te noté muy deprimido… Emh… ¡Te quiero pequeño! No olvides eso ¿vale? Nos vemos –añada canturreo al final- "

Mis rodillas cayeron al piso, una de las pestañas abiertas en mi portátil se actualizó con un mensaje. Era Alexandra tratando de confirmar que recibí su mensaje.

Oh, si lo recibí.

Esta chica varios kilómetros,  una chica que había encontrado dentro de un mundo demasiado grande, una chica que roleaba, una chica friki, una chica que técnicamente no conocía,  una chica que se llamaba mi amiga, una chica que por  cumplir una promesa trivial en una conversación por una sala de parloteo en internet justo en ese momento….me había salvado. 





Nota de la Autora: Tenía una idea parecida hace ya un tiempo, pero ayer leí algo (quizá muy efímero) dentro de una página que vagamente se puede llamar "red social". Era un chicx deprimidx y a punto de suicidarse por la confusión de su orientación sexual. Este pequeño diálago que observé, que aunque parece insignificante,  me pareció la realidad oculta trás lo que a veces solemos llamar "pequeños problemas de adolescentes". 
Así mismo pretende con mi relato, no sólo relacionar el hecho de minimizaciòn de importancia ante dichos problemas sino también aumentar este hecho que siempre ha estado rondando en nuestro medio pero que en los últimos meses ha cobrado voz y se ha transformado en gritos de auxilio en una tenue niebla: el acoso escolar (bullying). 
Hemos de recordar que todos somos importantes, que nuestras preocupaciones no deberían ser suprimidas por ser catalogadas en un nivel bajo. Nuestra experimentación de dolor individual no debe sobrevalorizarse, en mi opinión. 

Muchas gracias por haber leído el relato. Les deseo siempre lo mejor a todos. 


Aururu

18 de noviembre de 2011

Alcanzada~

-¿No te parece excitante? -jadeó mientras esquivaba un señal de cruce.  La persona que corriendo, igual que ella, le seguía el paso bufó sonoramente con una sonrisa en el rostro. 

Ser perseguidas por haber robado, engañado, engatuzado y casi violado a la líder de la pandilla local, era algo que seguramente "María José y Cristina Augusta" no hubieran hecho. Pero "Mary" y "Chris" lo hicieron esta noche, hace aproximadamente 40 minutos. 

-Vamos a aquel lugar, seguro que no nos encontrarán. -  dijo entrecortadamente Mary a Chris, para que ésta automáticamente como una orden diera el instantáneo giro en la calleja siguiente. Sendos disparon se escucharon a lo que desviaron súbitamente su camino. No había duda que instántamente la adrenalina de su cuerpo comenzaba a hacer su parte, porque sentían que sus pies casi no rozaban el suelo con la fuerza que sus impulsados pasos daban para no ser capturadas. 




-¡Me duelen mis piernas! - exclamó Chris, tumándose en un viejo colchón. De inmediato Mary, estaba lanzándose a utilizar el abdomen de ésta como almohada. 

-Supongo, que debemos agradecer a estos "Gatos malditos del contrato" que tienen a todos alejados de esta casa - casi exhaló Mary tratando de recuperar el aliento. 

-Supongo que sí. -dijo Chris tratando de apartar a Mary para que no la convierta en un objeto de su comodidad - El hecho es que... creo que en verdad te ha gustado, esa persona de hoy. 

-¡Cállate Chris, fue el reto de la noche! - espetó divertida  Mary a la Chris, refiriéndose a lo que no más de una hora habían hecho. 

-A mí no me mientes, por eso no le has pedido prestado nada. 

-Propiamente lo que solemos hacer se llama robar, C. -aclaró Mary, mirando a la cadena que colcaba en el cuello de su compañera. 

-Lo sé, lo sabes. Lo sabemos. - rió acariciándo la cadena que esta noche había robado a aquella líder que habían venido delitando para su golpe de engaño final. 

-Pero sabes qué, la que me gusta eres tú. - dijo de la nada Mary apartándose de Chris. 

-¿Ah? - Una confundida Chris no pudo hacer más que mirar a su compañera. 

-Sí me gustas,  te quiero más de lo que imaginas. - súbitamente extrajo aquel objeto que había sido marcado conjuntamente con Chris "sólo para casos extremos". 

-¡Mary!  - gritó con pánico para ser apartada lejos por un golpe de las fuertes piernas de su compañera.

-Lo siento, Cristina - mencionó también el antiguo nombre de la chica enfrente suyo- he de cumplir, lo que hay que cumplir. 

-¡María José! - chilló así mismo aquel nombre que fue enterrado años atrás por el contrato. Su cuerpo se aceleró pero eso no pudo alcanzar a detener el disparo que atravesó un vital punto de única persona en su vista. 

Se lanzó al cuerpo sin vida de su compañera. Y las lágrimas le brotaban. Pero así era el contrato  ¿no? : "No temores, no rencores, no amores; sin nada sin nadie, sólo lo que hay, sólo que exista. Delirio y límite serán nuestra existencia. Mas si he de incumplir, la única opción será la solución"

Un contrato que te permitía sobrevivir en el submundo, un contrato que te permitía seguir existiendo, un contrato que las libró hace tiempo ya de su enclaustrada vida perfecta.

El cumplimiento de éste había alcanzado a su compañera. 

-Estúpida, el mal hábito de cumplir tus cosas es tedioso. -dijo besando la ensangrentada herida, posteriormente la frente y la boca de su compañera recibieron el mismo trato -Y mi mal hábito de mentir, me llevo a no hacerlo primero. 

Y un minuto después, el contrato también la alcanzó a ella misma. 


Raras Anormalidades No Domesticadas, Omnipresentemente Mandadas, 

Aururu

27 de septiembre de 2011

Acelerada~


" ¿Recuerdas aquel inverosímil vértigo que parecía realmente más producto de una teatrización magistral, en lugar de un verdadero miedo? 
Déjame decirte algo: No temo a las alturas, tenía temor de morir "cayendo" . Porque aunque sería brutalmente delicioso, la sensación se iría en aproxidamente 10 segundos de caída calculando el viento y las condiciones de velocidad y aceleración; además creo que la cinemática no encajaría perfectamente con la muerte. 

La cinemática es técnica y físicamente el más simple de los estudios dentro de una ciencia . La muertes es simple, pero técnicamente es el más complicado de los estudios sin perspectiva de ciencia alguna. 

Pero de alguna manera podría verse conectadas esas dos. Cinemática y la Muerte. Porque la muerte no importa el tiempo, no importa las condiciones, de alguna u otra manera es acelerada. En una exhalación, en un breve período, hace que las condiciones pasen de Uniformes a Variadas. 

¿Y por qué hablábamos de cinemática? ¡Ah, es cierto! 
Porque no me creías ese vértigo de mi mente, que tan vívidamente mi cuerpo expresaba. Quizá si te lo hubiera comprobado matemáticamente me lo hubieras creído. Siempre eras tan apegadx a la lógica. 

Ahora ya no importa.

Porque aunque te lamentes de no haberme creído.Y aunque analices las posibilidades que hubieran podido ocurrir, justo ahora ya nada puede cambiar.

Así que rápido, trata que el auto que viene después del semáforo verde no atropelle mi cuerpo inmóvil después de 10 metros de caída. 

Porque llanamente no debí haberte seguido hacia el filo del inseguro mirador  cuando me dijiste señalando la plazoleta del frente:
- Veamos más cerca esa lejanía de las interminables rosas  "

Crónica desde la torre norte del reloj de la Basílica del Voto Nacional, Quito 30 febrero del 2011.


¡Ya está podrida la miel de las rosas! - Ignacio Lasso ,

Aururu


5 de julio de 2011

Atrasada~

Marrón.

No maldije el haber abierto de nuevo los ojos  e instantáneamente mirar al techo pero sí una sensación de lamento se extendió inmediatamente sobre todo mi alma, invadiendo como un virus a posteriormente a mi cuerpo.  Mis rodillas empezaron a molestarme inmediatamente me hube incorporado. A veces olvidaba que sencillamente no debía moverme tan bruscamente, ignoraba que ya no podía hacerlo. 

Luego de vestirme silenciosamente, actualicé mi calendario. La sensación que me invadió al abrir mis ojos me golpeó como una fuerte oleada marina, haciendo incluso que me tambalee al darme cuenta de la fecha actual: 5 de Julio.

-Luis, ¿es que ya estás despierto? - oí el grito que ya imaginé que vendría. 

Sin responderle bajé lo más rápido que mis cansadas piernas y mis gastadas rodillas me lo permitieron. Encontrándome con la revolución matutina. 

-¡Buenos Días Luisito! - me saludaron al unísono las gemelas, Karin y Valeria, saltando casi instántaneamente a besar mis dos mejillas.

-Buenas - me saludó  Cristian, mientras me indicaba mi silla, e indicándome con la mirada que la aquella persona que me llamó a gritos, estaba más enfadada de lo común. 

-Buenos Días, Leonard... - intenté saludar a aquella persona.

-¿Cuáles "buenos"? Mejor siéntate a comer la poca mermelada que nos dejaste. - espetó rechanzando mi saludo, era algo habitual más no podía evitar que me doliera en cierta manera. 

-Pero papi, Luis... - intentaron explicar las gemelas que efectivamente yo no había ni siquiera probado aquella mermelada, sino que les hice un sánduche para aquellas dos gotitas de agua, y para el joven que sentado a mi lado iba a empezar a discrepar también. Al instante puse mi dedo índice en medio de mis labios cerrados indicándoles que guarden silencio.

-Me mato trabajando para que claro, ¡me vayas rompiendo cosas, para que me gastes las comida sin pensar en los demás! ¡Esto es tan insensato! ¡Niños, rápido su desayuno o llegaremos tarde, y tú también come, o es que ahora me vas a despreciar la comida! 

Sin una sola palabra y mientras en el fondo sonaban las noticias por la radio. Todos intentamos comer. En medio de eso, no pude evitar recordar cómo era desayunar con aquella persona. No pude evitar preguntarme cómo sería la sitaución actual si fuera más joven. No pude evitar cuestionarme si realmente me había convertido en algo inservible. No pude evitar sentirme viejo. 
Aunque lo de "viejo" era una verdad incuestionable. 

-Hoy, iré al parque. - anuncié viendo que pronto acabaríamos de desayunar. 

-¿qué hoy qué? Sabes que...- dijo mirando a su reloj- haz lo que quieras. Vámonos niños. 

Los chicos le obedecieron de inmediato. Cristian tomando su maleta ayudó a sus una de sus pequeñas hermanas, yo ayudé a la otra. 

-Luisito, ten cuidado y cruce viendo a los dos lados la calle. - dijo Karin.

-La maestra siempre nos dice eso. - completó Valeria. 

-Lo haré pequeñas, hora corran que su padre quizá no está del mejor humor. - Asintieron cruzando atrás de Leonardo la puerta.

-Vuelve a casa quieres, y perdona a papá anda más irritado de lo común. - mencionó Cristian antes de irse. 

Lo vi irse y no pude evitar susurrar en mi mente algo que quería decir a Leonardo "Que tengas buen día, hijo." 


Efectivamente, salí al parque. Quizá era un poco masoquista hacerlo, pero hoy tenía que ir. Encontré la gastada banca que hizo que me invadiera de nuevo una ola de nostalgia. Mi persona más amada me había dejado un día como hoy, 5 de julio. Sentado en la gasta banca que un día había compartido con esa persona, mis lágrimas no pudieron deternerse. 

Siempre temí llegar a la edad que ahora profesaba, pero ahora tenía más miedo por la tardanza de aquello que inconscientemente anhelaba.

La muerte estaba dolorosamente atrasada a mi encuentro. 



¿Sufre más aquél que espera siempre, que aquél que nunca esperó a nadie? - Neruda,




Aururu

15 de junio de 2011

Reflejada~

Diva. Diosa. Reina. El ruido. La multitud. Las ovaciones. Un nombre. Penélope.
Mis ojos se abrieron destellantes hacia el retrato frente mí. Luces, brillantina, colores. Extensas hebras totalmente negras por mis pestañas, lúcidas líneas contorneando y delineando acentuadamente ya mis vistosas cejas.  Mis párpados centellaban colores, vida; mi boca chispeaba pasión, armonía, deleite. Y rostro que no simulaba más que un real y auténtico gozo.

Permitiéndome sonreírme, admirarme, encantarme, deleitarme. Mi atuendo no daba más que desear. Llameante, fuego, escarlata, esplendor. Con cortes que permitían mostrar provocativamente el envés de mi pecho, pero deteniendo su corte lo suficientemente alto para no sugerir algo que no desearía ser sugerido, en su encarrujada parte delantera que casi llegaba a mi ahora vistoso y largo cuello proclamaba una elegancia totalmente encubierta, terminando  por el incitado corte entre medio de la pierna llegando a la altura justa para luego exhibir los lustrosos tacos que acompañaban el atuendo, que acompañan a la esencia en sí.

Y dirigí de nuevo mi mirada hacia arriba, para divisar las esmaltadas flores carmesí que se colocadas en patrón en mis voluminosos, brillantes cabellos. Y sentía que brillaba más que las luces, que centellaba más que Venus, que podía ser la noche, que podía ser el albor de la multitud, que podía ser completamente el escenario, que podía ser.
Y todas las personas casi irreconocibles pero parte de mi existencia misma gritaban, aclamaban, deliraban a gritos el nombre.

Penélope, Penélope, Penélope.

Gloria, luminosidad, belleza.

Penélope, Penélope, Penélope.

Magnificencia, hermosura, esplendor.

Abel.

Una sensación de vómito me invadió inmediatamente. A pesar de tan avanzada hora, de el adecuado respeto a mis padres y pequeño hermana que ya dormitaban no pude reprimir mi estrepitoso paso y me dirigí a tientas por el siempre memorizado camino hacia el lavamanos más cercano a mi habitación.

Jadeando mi cuerpo se retorcía mientras expulsaba lo que tan molesto lo tenía. Las náuseas no paraban cada vez que pensaba en aquello que pensé, que imaginara aquello que imaginé, que soñara aquello que soñé. Porque simplemente despertaba y toda era ilusión.
Mamá me contó de pequeño aquella famosa historia de Cain y Abel, los dos hermanos de comienzos de la biblia cristiana. El bueno y el malo, aquel obediente y aquel que no, el sumiso y el definido rebelde. Y como está predestinado desde estos principios del tiempo el bueno muere a manos del malo, pero claro está que luego para no hacerlo tan trágico el bueno siempre gana. Desde la perspectiva de caído la muerte es ganancia, la vida es pérdida. Pero desde el punto de subsistencia del ser la muerte es la pérdida y la misma vida la supuesta ganancia. Irónico.

Siempre me imaginé a Abel algo afeminado. Tez pálida, delgado, sensible, e inocente. Tan como una pequeña niña. Quizás él quiso ser una…. Y yo le entendía.
Habiéndome ya quitado la sensación de súbitos espasmos, el espantoso sabor en la boca y tomado pequeños tragos del enjuague bucal más cercano a mi mano; me permití mirarme en el espejo.

Ahí estaba tan y como me lo había imaginado a este Abel, completamente personificado frente al espejo con el mismo exacto nombramiento y personificado en mí.
Dolía… Dolía que cualquier ser supremo que exista no haya escuchado tampoco hoy mi oración. Mi pequeña e insignificante petición. Sólo pedía desfallecer eternamente que hacerlo cada día por el resto de mi destinada existencia.

Porque simplemente al verme reflejada vivía.

Al verme reflejado moría. 





Los relatos publicados son originales. Por favor no copies =) ,
Aururu

Devorada~

Se decía que Fernanda era deliciosa. Completamente sensual. Casi comestible. Su fragancia deleitaba los sentidos, consentía a tu apetito. Si  perfección fuera una verdad, ella lo sería. Su cuerpo mestizo antojaba la mezcla de los dos más exquisitos y contrarios postres que cualquier paladar hubiera gustado y cualquier vista pudiera tan sólo disfrutar. Sus largas y bien formadas piernas delineaban su silueta y te conducirán siempre a contemplar su comestible, curvilíneo vientre. Su vientre que  invitaba a rodearla, a envolverla,  a ceñirla, a perfilarla. Invitaba a solo rozar ese vivo postre, que su piel podría proporcionar y verte envuelvo en el loco deseo de sus manos, cual ciego reconociendo, tocando tu cuerpo. Y por supuesto dejarte llevar por la embriaguez de sus pálidos, suaves, y delgados labios, y por la droga que una de sus miradas podrían proporcionarte.

Exquisita. No habría más palabra para Fernanda. Ícono mundial, modelo internacional, impecable artista. Enviada por muchas. Deseada por muchos. Sin embargo sin lugar a dudas de quién todos hablaban. De aquella misteriosa mujer, quien podría especularse que era descendiente de ninfas, al igual que la hija de las más sexuales mujeres de cualquier cabaré. De quien se teorizaba que realmente no pudo tener padres biológicos, de quien se decía que era una experiencia para la perfección humana, un simple error de nuestros sentidos incluso magia entre nuestras mentes.

Y los celos no tardaron en aparecer, pues todos éramos menores a ella. Todos éramos completa, horrible, horrorosa, y escandalosamente imperfectos a lado de ella. Rumores, chismes, daños, conversaciones, palabras, gestos, suspiros.
Y entre celos, disputas por ella, por éste el más exquisito manjar que cualquier hombre, pueblo, ciudad, nación, país podría realmente poseer, proclamar, saborear.  Inadvertidas discusiones, exaltadas peleas, invisibles guerras.

Más que admirada mujer, era un comestible deseo.

Pero Fernanda no quería ser devorada, no quería seguir siendo comida, no quiso ser ficción en lugar de una realidad. No quería ser un algo en lugar de alguien. Infaltablemente por casualidad  entendió la clave.

Simples humanos codiciosos, avaros, miedosos, temerarios, devoradores, depredadores. No aceptarían el denigrarse a simples carroñeros.

Esta mañana se descubrió el cuerpo de Fernanda, la llamada ninfa de las cortesanas, reconocida actriz y modelo internacionalmente; muerto y totalmente desangrado con cortes en las muñecas, cuello y abdomen. Esto ha generado conmoción mundial en donde millares de sus seguidores, admiradores y adoradores, quienes han dado un tinte negro a cada ciudad del mundo por el duelo que están presentando. Más lo que más ha causado más admiración, después de que las investigaciones policiales confirmaran que efectivamente fue suicidio, fue considerablemente la nota que colgaba de su cuello al momento de encontrarla, la cual decía: ‘Cómanme,  si pueden’




Los relatos publicados son originales. Por favor no copies =) ,
Aururu



Encantada~

-¿Cuándo por fin podré recibir tu beso?

-Cuando no dudes más – me respondía seductora.

-No dudo – inmediatamente repliqué. No estaba segura pero no lo dejaría pasar otra vez, la oportunidad, la atracción, la terrible persuasión.
Y suavemente tomó mi mentón. Sus extremidades eran frías, peros sus delicados roces y caricias han sido siempre cálidas. Mi expresión no cambió, traté de permanecer impasible, sin que ningún rastro de mi cara demostrara lo inquieta que podía sentirme.

Así me concentré en mirar detenidamente su rostro. Jamás la imaginé así. Todos hablan de ella como alguien cruel, despiadada, inescrutable. Pero yo la había conocido más a fondo, no por el hecho de quererla por un simple instinto de odio hacia la vida, o reencuentro con mis problemas. No por cobardía, ni siquiera por simple deseo.

Sólo por curiosidad.

Y me encantó. Su débil y cansado rostro, sus tan pronunciadas facciones que podrías detenerte a contemplarlas cada vez que quisieras, perderte en ellas cada vez que desearas y hacerte millares de cuestiones sobre el por qué de las mismas. Porque todo y nada. Lleno y vacío.  Pero siempre más alta que todos los demás que puedan ignorarla, siempre más alta que los otros, siempre mirando desde una perspectiva que nosotros no nos atrevemos a soportar.  
Mirando… Mirar… Sus ojos. Maravillosos abismos negros, perlas del creciente universo, preciosa oscuridad, magnífica perennidad. E inconsciente de su propia osadía mi mano subió hacia lo que contemplaba; mimando lo prohibido, su rostro.

-Lo sé, pero me asusta…. Tú…

-Conozco lo que debo conocer.  Deseo lo que yo he decidido.

-No, no sabes lo que estás decidiendo – su gélido aliento al hablar acarició mi cara, mientras ella aún sostenía con una de sus manos mi acalorada nuca. Aunque para muchos era su crepúsculo, para mí siempre era mi amanecer.

-Deja de contradecirme. ¿Quién mierda sabe si esto es casualidad o destino? Pero lo que sé, es que me has encantado mi amada Artimi.

Sonrió tímidamente, susurrándome lo que ya sabía en el oído. Sabía lo que pasaría, pero también sabía que así podría verdaderamente pertenecerle a ella. Por siempre, para siempre, la eternidad.

-Yo también seré tuya cuando me pertenezcas, mi ahora adora guardiana, Azazel.- fue lo que su voz dijo en el más íntimo tono muy cerca ya de mí.

Y sus labios finalmente presionaron los míos. Podía sentir lo que emanaba finalmente de ella, lo que se contenía, lo que reprimida en sí misma deseaba, la pasión que podía transmitir a través de sus labios.  La tibieza de su saliva, podría conectarse a la mía como si las dos estuviéramos sedienta de la otra.
Y así me permití verdaderamente abrazarla, tocarla, acariciarla…
Perdí mi nombre, perdí mis sentidos, perdí mis sensaciones; porque ahora era de ella. Sólo y únicamente de ella. Porque me encantó. Es la única explicación realmente posible, me encanto al momento que la convoqué por mera curiosidad, y al encantarme caí rendida a sus pies.

¿Para qué quería las sensaciones, si ella era lo que me hacía sentir? ¿Para qué seguir con el incoherente paso de las terrenales horas, si ella era mi tiempo?  ¿Para qué respirar, si ella se convertía en mi aire? ¿Para qué ser del mundo,  si puedo ser de su mundo?

Porque así es, me enamoré de la que todos temen y me entregaré en bandeja como alma pura para que tomara lo que deseara de mí. Porque simplemente me enamoré de ella, porque simplemente la amaba….

Me enfrasqué en un abismo con caída sin fin, sabiendo y estando completamente segura que ella me amaba, y que me recibiría al final de la insensible caída con los brazos extendidos en su inmortal reino.

De esta manera finamente me di a ella.

A ella que tiene muchos nombres: Artimi, Vanth. Aita, Dama Blanca de Brigida, Kalima, Janas, Tuoni, Muerte.

Así me sumergí al sueño sin retorno del cual muchos quieren escapar.

Así morí.



Los relatos publicados son originales. Por favor no copies =) ,
Aururu