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28 de septiembre de 2015

Manifiesto de una mujer al borde de romper la hoja

Las veces que el esfero cae de mis manos, cuando mi estómago tiene ritmos peristálticos extraños por la falta de sustancias que desintegrar, mis ojos se decaen y las arrugas de mi frente se hacen más profundas.
Esos días, mi nariz se enfría y parezco un animal. 
Bueno fuera que fuera uno. 


Tal vez si lo soy.

 Parecería que esos son los días más pastosos, pero por el contrario son momentos de 

                             autoconsciencia exacerbada. 

Aún me parece ridículo como los estudiosos presentan una especie de descripcciones plagadas de “disminución de” cuando uno se está en este tipo de estados. 

En el abismo.

        Yo simplemente siento que todo recae abrumadora sobre mi hombro derecho, quinientos quintales de pesares.

                                Pesares, pesares. 






Hemos empezado de nuevo,


Aururu

29 de marzo de 2012


No se estremecía cuando el sol quemaba sus pupilas, no se lograba impacientar ante la larga espera, no se podría realmente consentir en formarse a otro nivel o ni siquiera interpretar los murmullos a su alrededor.
Sus labios resecos estaban. No, no era que fuera la conversación que le hubieran secado los labios, era la falta de su consentimiento en interacción que se los había secado. Parecía piedra mal formada o incluso un barro maltratado o quizá era al revés. Una piedra maltratada de quien nadie podía tomar consuelo, un barro mal formado que no se le podía increpar a ningún experto. 
Era de agradecer que esos mismos labios por su parte querían abrirse y agradecer lo vacío que estaba el lugar en donde sentada estaba. 
Le hacía falta el vacío. El vacío que le daba paz le recordaba lo que ella misma se había propuesto.  Y el vació que se reflejaba en el "más allá del balcón". Ese vacio que se traducía en cuatro palabras, que se transcribía en la nada.
La nada era lo que realmente podía poseer, la nada era su misma persona. Decidió abrazar a la nada, se preguntaba si la nada también le abrazaría pues eso sería reconfortante. La nada no poseía nada: no poseía alegría pero tampoco posería dolor, no poseía compañia pero tampoco poseía la soledad. 
Era perfecta, era lo que quería ser. Perfecta como la nada.La abrazó, se agarró a ella, se perdió en ella, se mofó de ella, jugó con ella, sería guiada por ella. La besó y deseo dejar morir su existencia humana.

Esa existencia humana que le ataba a la silla en donde se encontraba, la existencia humana que le hacía darse cuenta que sus labios estaban resecos, la existencia humana que no le permitía evaporarse, la existencia humana que le repetía que debía interactuar con personas, la existencia humana que le daba relaciones con otras personas y le hacían sufrir.

Oh sí, la nada no le haría sufrir como esos crueles doctores qué sólo le llamaban "loca", sin fijarse que no estaba loca. Simplemente estaba llena de huecos en su todo su cuerpo, huecos pudriéndose y llenándose de polvo. Ellos decían que no los veían. 

¡Ellos eran los locos por no ver los huecos! Por no ver que necesitaba agua, por no ver que necesitaba urgentemente lanzarse de ese balcón para alcanzarla a la bella dama que le proporcionaría todo, a esa nada que se balanceaba invitándola a ser libre. 



Mirando el Retablo de San Jorge, 

Aururu

12 de marzo de 2012

Sin Azúcar por hoy.

Las manos le dolían. Sus dedos reclamaban poder moverse con libertad, entumidos no podían ni siquiera manifestarse. Uno de sus ojos sangraba, su hombro contrapuesto le dolía, y la comisura de sus labios formaban un gesto que no se podía decifrar. 


Y comenzó a reír esquizofrénicamente, dejando pequeñas humaredas de humo con su risa al contacto con el ambiente que le rodeba. Siguió riendo, leyendo y riendo sin sentido. Leía, leía breves líneas seguramente sin sentido, sin sintáxis, sin una pizca de ajo dentro de la preparación. 


No importaba que no tuviera sentido. No influenciaba que ella mismo no tuviera cordura por breves momentos. Sus manos le seguían doliendo, su teléfono vibró. 


Lástima que no era una llamada diciéndole "Siete días", hubiera sido extraordinariamente terrorìfico y hubiera dispersado su mente para tratar de romper las circunferencias que tenía por ideas. El teléfono había vibrado anunciándole el paso de algunos minutos. Seguramente su café estaría listo. 


Se levantó. Se predispuso a caminar. Pero sus pensamientos le hicieron caer en picada. Agarró todo a su paso, lo destruyó, lo desgarró, lo aruñó, lo rompió, lo lamió, lo mordió. Desató el caos con todas las cosas que se presenatban en su camino: espejos, libros, pan, chocolate, hojas, esferos, sillas, alfombras. 


El caos la llevó a hiperventilar salvajemente, le hizo observar distintios colores por momentos, le hizo caer y golpearse. El golpe la hizo reaccionar, le hizo que vuelva a la razón


Su café ya estaba listo, sus manos se sintieron extasiadas al tocar la superficie de la taza caliente que amortiguaba su dolor. Se sentó de nuevo, no puso azúcar; hoy no era necesaria. 


Bebió el primer sorbó y calmadamente recordó lo que en un pasado de 10 minutos le hizo perder su compostura habitual, no era todas las palabras que había leído, solo lo eran dos: 


Un experimento.

"Ándate a la puta que te parió" se dijo en su mente. Se apresuró a beber su café que se enfriaba. Que su café se helara, en ese instante se traducía en "crimen de estado". 



Tiene  mucho sentido para mí y ¿para ustedes?, 


Aururu




Editado: Hola, soy una de las que tiene la contraseña para este blog. Lo anteriormente expuesto además de no tener pies ni cabeza, no tiene aunque sea un poco de orégano para que, según se me solía decir, se pueda digerir. Da igual, si quieren pueden tragarlo, de otra manera por favor escúpanlo si lo consideran más saludable. Muchos saludos. 


Editado 2: Nyan, nyan, nyan. He utilizado este espacio para lo que era originalmente. nyan, nyan~ 

2 de julio de 2011


Yo sólo quiero Libertad ♪♫,

Aururu
Hoy, tampoco viniste.

Era miércoles. Me había dirigido inmediatamente después de mis actividades a ese lugar. Había pedido como siempre un expresso. Había tomado el mismo haciendo que inconscientemente quizá me lo reservaban solo para mí. Había encendido mi pórtatil. Había revisado todos mis sitios en la red. Había respondido algunos de los mensajes que me habían llegado, y cuando me expresso hubo llegado me detenía no sólo a tomarlo, sino a esperar que súbitamente apareciera lo que mi mente deseaba en frente mío.
Pero un momento de imaginación más tarde, me daba cuenta que la realidad era otra.
Que la realidad era mi expresso se enfriaría si no lo tomaba rápido, y que pronto llegaría mi comida junto con el dueño para que le hiciera la misma pregunta que siempre le hacía, porque era miércoles después de todo.

-Aquí tienes, querida - dijo el dueño colocando un exquisito plato en frente mío. Seguramente esperando que esta ocasión si lo probase. Sonreí totalmente agradecida, había preparado mi favorito.

Quizá porque sabía que hoy realmente no era "Otro miércoles"

- ¿Has tenido un buen día, pequeña? - preguntó al instante.

-Algo más cansado de lo normal supongo.- contesté sin poder evitar decir entre líneas la verdad.

-Deberías comer algo e ir a casa, pequeña. - me dijo insistente con preocupada voz. Alguien que en extrañas circunstancias simplemente sabía quizá lo que realmente necesitaba. Alguien que me acogió totalmente derrumbada, pues el entendía mi dolor.

-¿Ha venido? - pregunté por ti sin poder contenerme más.

-Ya son 4 años ¿eh?... Creo que... - empezó a balbucear.

-Te hice una pregunta, Demetri. ¿Ha venido? - dijo expresión gélida en busca de la respuesta.

-No - contestó cortante, pero con deje triste.

-Quiero fresas para el postre - pedí ya sin más obtenida mi respuesta, regresando a mi rostro mi habitual sonrisa.

-Por supuesto. - dijo Demetri también sonriendo pero melancólico. Los dos sabíamos que esa era la única pregunta que le obligaría a responder siempre.

Así aparté mi portátil, para tomar mis alimentos. De seguro él los hizo exclusivamente para que los comiera, pronto vendrían mis fresas estoy segura. Pronto también vendrían los demás chicos del lugar a saludarme, para finalmente que Demetri se siente enfrente mío y conversar de nuestra semanas. Para que finalmente me repita lo que cada semana hace.

-"Deberías empezar a olvidar"

-"No, mi promesa no será rota"

Pues así era, aunque te hubieras ido. Aunque quizá todo haya terminado para ti. Mi promesa no se romperá.

Te seguiré esperando


Al menos tengo tu odio tengo tu rencor,- Txus

Aururu

20 de enero de 2011

Nada [2]~

Nada, Nada, absolutamente nada....
¿cómo es que tu mirada, tu presencia, tu elaborado ser se ha llevado el todo?

Fijarse en su rostro, ¡Oh! Qué daga más certera,
qué flecha dolorosamente bella, qué punzada más precisa...
Desgarrado susurro, palabras silenciadas, absurdos muros, mortales confusiones.
Abrazo incompleto, caricia imaginaria, ojos encontrados,
labios impulsivos, besos doblegados, deseos reprimidos.

Blanco, Negro, Blanco, Negro... Marrón, Violeta, Perfume.
Exquisito aroma, oriental esencia, libre forma, libertinario ser.
Delicadez escondida, fragilidad sometida, fuerza extraída.
Perfección inalcanzada, Emoción magullada....

Sentimiento aturdito, sentir complacido.
Absurda obligación, Lealtad compartida,
Razón impresindible, Interminable espera.


¿Es que éste es? ¿éste es nuestro ciclo?
¿Se romperá? ¿Seguirá? ¿No terminará?

¿Dudas? Claro que sí.
¿Por qué? Quién podría saberlo realmente.
Dudo, dudas... Nunca, algunas veces, siempre.

Para ti.
Para mí.
Para nosotrxs.

Pues eres solo tú ahora.
Porque no hay nada, no hay nadie.
Sólo tú.

Sólo tú...





Lo tenía desde hace un tiempo, era personal lo sé, pero desee compartirlo hasta que pueda poner para quién lo dediqué por este medio. Mientras tanto lo comparto con el mundo, sabiendo que esa persona sabrá que es suyo.
"Liloa creo que este te gustará",

Aururu

13 de enero de 2011

Nada

¡Insensibles gritos!
A mí, como víctima me han escogido.
Mis oídos ya próximos 
se quebraran al susurro del grillo.


Al roce de la hoja, con su gemela 
a lado suyo en la vigorosas alturas,
mostrarán que por ustedes
el sonido me agobia,
me mata....


Los gritos del llanto, 
los gritos del dolor que olvidaste,
que dejaste atrás que
ahora me acongojan a mí.


Vete, vete con tus gritos,
vete que aunque
merecido castigo para mí es
¡no más escucharlos quiero!


"Las preguntas nunca son indiscretas,las respuestas a veces sí". - Wilde,


Aururu

6 de enero de 2011

Sin título~

Mudo es el irremediable silencio, quien fue para mí guía, mi maestro, mi nada posesivo amante. Y yo su fiel aprendiz.
Aprendiz tan vigorosa, pero quizá no aprendí de él. Tan sólo absorbí de una enferma forma todo aquello que me podría brindar convirtiéndolo en lugar de un pacífico pensamiento, en un odiado recuerdo de la incalculable e inmensurable palabra.
Y cuán muda me volví, no silencioss, me volví totalmente muda. Muda a través de las palabras. Un arte, sin derecho a ser llamado así, que quizás no cree pero seguramente he perfeccionado para el ser dentro de mí, para el yo.
El arte, seguramente sigo creyendo que no lo es, de silenciar en susurros de enredo; de callar en medio de gritos de falsa histeria, de reprimirse con arrulladoras canciones.
Hablar sin decir nada, es tan fácil y no es lo que pretendo hacer ni lo que hago; No decir nada al hablar es lo que perdidamente he amoldado.


Despreciable delicioso...


"Porque tú estás vivo, todo es posible" - Thich Nhat Hanh,

Aururu